En julio de 2019, River arrancó su doblete histórico con una ajustada. tras empatar 1‑1 en los 90 minutos frente a Gimnasia y Esgrima de Mendoza por los 16avos de final de la Copa Argentina. La serie se definió en los penales, donde el Millonario se impuso 5‑4, con la gran figura de Exequiel Palacios, quien anotó el 1‑0 y el penal decisivo.
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Solo unos días después, los penales volvieron a marcar su trilogía de épica: ante Cruzeiro, en los octavos de final de la Copa Libertadores, tras otro 0‑0 en los 90 minutos, River se consagró también por penales, esta vez con un 4‑2 ajustado, gracias a importantes atajadas de Franco Armani. El arquero siempre fue criticado por no atajar penales.

Ese logro no era tan común: ganar dos tandas de penales consecutivas en torneos distintos habla de la exhibición de temple y eficacia bajo presión que mostraba el equipo de Gallardo en ese momento. El dato fue resaltado también por medios como Infobae y ESPN para ilustrar la ferocidad copera del conjunto
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Hoy, River repitió el guion: eliminó primero a la Libertad por penales en la Libertadores y luego a Unión de Santa Fe por la misma vía en la Copa Argentina. Esa duplicación de definiciones en este año trae al presente aquel septiembre de 2019, cuando una combinación de garra, ansiedad y frialdad convirtieron a River en una amenaza imparable en los penales.